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viernes, 25 de septiembre de 2009

Masakra!!!

He tenido la gran suerte de tener una gran acompañante, traductora y guía durante estos dos primeros días de estancia en Lulbin, Agata Gołąb, gran profesora -seguro- y mejor persona -más seguro todavía.

Llegar a un lugar cuyo idioma se desconoce, si es para quedarse durante una temporada, conlleva ciertas dificultades lingüísticas evidentes, pero la persona de Ágata por lo visto tiene el empeño y la misión de ponerlo todo lo más fácil posible. Su amiga y compañera, Asia, nos acompañó durante mis primeras horas en la ciudad disfrutando de una tarde más que apacible. Fueron dos guías, sobre todo culturales de excepción.

Una tarde con una cantidad de información tanto lingüística como cultural imposible de abarcar y, sobre todo, de recordar, dada mi mala memoria. Ahora bien, no sé por qué, siempre suelo acordarme de aspectos de lo más variopintos y, ciertamente, inútiles en primeros estadios de aprendizaje, aunque me da la sensación de que es común y frecuente en tales situaciones. Ejemplo de ello es la expresión que sirve como entrada a este post y que me ha resultado más que curiosa: Masakra.

Todos sabemos cuál es su significado en español; en polaco viene a ser el mismo -literal-; sin embargo, su uso, muy extendido, resulta cuanto menos curioso.

La perplejidad asoma en el momento en que te comentan que esta expresión se utiliza a todas horas por una amplia mayoría de hablantes de polaco y que sería algo similar al Déu n'hi do catalán, es decir, una expresión de sorpresa, de asombro, de lástima... pero siempre con un valor de importancia, como aumentando el valor del turno de habla o secuencia discursiva anterior (por favor, corríjanme si me equivoco).

La estupefacción empieza en el momento en que nos ponemos a mirar hacia atrás en la historia de Polonia y observamos tantas desgracias (no hace falta ser explícitos...). ¿Cómo puede ser que se utilice esta palabra tanto y, además, de esta manera? Bien, para los especialistas, si lo quieren explicar.

hay algo más que sorprende en esta expresión, algo que tiene que ver con la adquisición. ya apuntaba antes un atisbo de esta idea. ¿Cuáles son los factores que determinan que me acuerde de este vocablo y de no, por ejemplo, cómo se dice 'cuervo', que por cierto hay y muchos? dos razones me vienen a la cabeza: la proximidad con la L1 (conocimientos previos del aprendiente) y la curiosidad, la extrañeza, el hecho de que, eso, me resulta curioso...

A todo ello hay que sumarle la predilección por comentar su uso que tienen mis dos acompañantes del día de ayer, por lo que no he tenido más remedio que escribir este pequeño comentario.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Primeras impresiones sobre una situación de inmersión lingüística

Ya en este blog han ido apareciendo entradas relacionadas, no con mi experiencia docente, la cual espero reanudar en breves fechas, sino en relación al aprendizaje, por mi parte, de una lengua extranjera. No está de más que ambos aspectos los debemos tener en cuenta si queremos llegar a un proceso de enseñanza aprendizaje lo más óptimo posible. En este caso, el hecho de situarme en un ambiente lingüístico casi plenamente polaco, en cuanto a la comunicación habitual en la calle, por decirlo de alguna manera, me da pie a explicar, aunque sea de manera un tanto bárbara, mis propias experiencias como alumno. Tal vez nos sirva a todos como reflexión sobre la adquisición de una lengua extranjera, aunque el contexto de inmersión es, sin duda, un factor determinante y que marca una clara diferencia con respecto al aprendizaje que llevarán a cabo mis alumnos a partir de este próximo 1 de octubre.

Pues bien, tal inmersión lingüística se inició hace poco más de 24 horas, pero al estar ayer con un fantástico empresario zaragozano, Sergio, turisteando por la ciudad, prácticamente no tuve tiempo de observar el ambiente lingüístico-textual que vive una ciudad moderna como Varsovia.

Sin embargo, al salir del hostal esta mañana, he empezado a fijarme en todas las palabras que tenía alrededor. Suelo caminar rápido, por lo que me ha sido difícil poder leer más de tres palabras seguidas, y no me quería parar delante de cada cartel explicativo por no ser un clásico guiri que capta la mirada furibunda de los oriundos del lugar. Con todo, me he dado cuenta de una gran verdad: solo entiendo las palabras que conozco previamente, es decir, aquellas que comparen polaco y/o español e inglés. Dato curioso aunque parezca de una lógica aplastante; a tener en cuenta si se trabaja con alumnos en un primer día: ¿qué conocimientos previos tienen los alumnos de la lengua objeto de aprendizaje? A priori, casi siempre habrá un léxico común entre dos lenguas diferentes. Otra verdad que duele decirla, pero es así: sonidos similares, fácil lectura; para lo demás, práctica y paciencia. Sí, es algo que no hace falta decirlo, que está claro que está totalmente claro, pero nunca está de más corroborarlo.

Una última cuestión, ahora por ahora, pienso en la Hipótesis del Input Comprensible, la Hipótesis del “darse cuenta” (noticing hypothesis) de Schmidt o la Hipótesis de la Interacción. De momento, no hay input comprensible que valga –salvo las palabras que se comparten con mi L1, y leyendo porque si alguien me las dice, entre que está en un contexto discursivo…- ni hay interacción ni hay darse cuenta de nada.

Ahora bien, un pequeño detalle curioso. Dos comunicaciones que he llevado con éxito porque el objetivo de la tarea se ha cumplido: en un caso, comprar un billete de tren, en otro caso, un paquete de tabaco (bueno, tres; o sea que objetivo cumplido a medias).

Vamos por el primero.

Uno llega a la estación de tren y después de dar muchas vueltas y darse cuenta de que no hay máquinas expendedoras –como, por ejemplo ahora en mi pueblo- encuentra unas pequeñas taquillas con un nombre algo así como "kasa biletowa" –hipótesis: biletowa => billete ¿de tren?- por lo que uno se acerca. Sï era el lugar que buscaba. A la señora escondida tras la ventanilla. -¿English? Respuesta firme: NO –Houston, we have a problem- Probamos con mi polaco y… ¡funciona! Soy capaz de comprar un billete de tren. Chciałbym kupić bilety Lulbin. Aunque… la mujer me pregunta por el número de billetes –hipótesis: ¿bilety => plural?-; total, que como sabe que soy guiri -¿Cómo será ‘guiri’ en polaco?- me escribe un número en un papel, entiendo que es el cash y le pago. Misión cumplida.

Segundo caso

Sí, cumplido a medias, más que nada porque no he comprado un paquete de tabaco, sino tres. Mismo proceso que me había llevado al éxito, pero cambiando la variable producto a comprar Chciałbym kupić pakety Camel. Ok, y veo a la pobre señora, con toda la buena voluntad del mundo sacarme un cartón entero, diciéndome cosas y yo Tak, tak, ¡Dios mío, qué estaré comprando! Total que trzy?, claro está, otra vez tak. Pues tres paquetes he comprado. La hipótesis cada vez se toma más cuerpo: -y => plural. Por cierto, sé reconocer los números si los leo, pero cuando me los cantan…

Con todo y con ello, se debe hacer una lectura positiva de estas dos situaciones comunicativas: la primera es que hemos llegado al objetivo de la tarea y, la segunda, es que me da la sensación de que yo mismo puedo crear una serie de hipótesis gramaticales que, claro está deberá estar refrendado por un profesor experto en la materia, que para eso nos pagan.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Divagaciones desde el otro lado (III y última)

Acabo de terminar, hace un par de días, de trabajar con el manual que ya he comentado en anteriores entradas, Teach yourself polish. La relación con la lengua en la que me veré inmerso de aquí a menos de tres semanas ha llegado a un punto y aparte.

Las sensaciones que tengo en estos momentos son, cuanto menos, contradictorias. En primer lugar, no dejo de pensar que todavía mis conocimientos de polaco son mínimos, que cuando ponga los pies en Varsovia se me hará todo un mundo y que debo, por mi cuenta en estas semanas que me quedan, preparar no sé qué material para, al menos, defenderme en las situaciones comunicativas más comunes que en que pueda encontrarme. Sin embargo, en cuanto empiezo a escarbar en mi psique puedo encontrar ciertos atisbos de esperanza. Me da la sensación de que he aprendido más de lo que pienso, pero al no practicarlo en ningún momento tengo la sensación de que de puede ningunear mi aprendizaje sin temor a represalias. Sé reconocer, no me preguntéis cómo, ciertos aspectos morfológicos muy apreciables, como la marca de pasado o las terminaciones de persona más habituales, yo y tú principalmente. Ahora bien, no quiero pensar en el momento en que un hablante nativo me diga no sé qué: ¡Madre de Dios! ¡Qué digo yo ahora! Ya veremos qué pasa; sin duda puede ser uno de los momentos más interesantes en el aprendizaje de una lengua: el acercamiento a la realidad lingüística. Al haber siempre enseñado el español en una situación de inmersión, es una situación que no me viene de nuevo, aunque siempre que uno lo vive en sus carnes puede resultar chocante. En cuanto a los estudiantes que he tenido en Barcelona, podíamos encontrar de dos extremos que marcan las tendencias mayoritarias: el que no tenía ningún tipo de relación con el hablante nativo, con el oriundo del lugar -estudiante que, principalmente venía a hacer turismo- y el que desde buen principio tenía una relación bastante fuerte con la gente de la ciudad. Este último tipo de estudiante da la no tan rara casualidad de que venía para instalarse, al menos, durante una temporada.

Yo, en principio, debo ser del segundo tipo, por lo que la inmersión lingüística hará acto de presencia desde el primer momento. Y así lo quiero. Por lo tanto, uno de los mayores éxitos en relación a mi aprendizaje deberá ser la pérdida de miedo al error, la ausencia de temor a equivocarse y decir algo que no debe decirse. Estos últimos casos, suelen hacer bastante gracia entre los oriundos del lugar -¿quién no de ríe ante un guiri diciendo ‘tu puta madre’ en lugar de ‘de puta madre’?-, aunque ya veremos como se lo toma susodicho personaje a -20 Cº en pleno invierno. Nada, ya se verá.

Volviendo al motivo central de esta entrada, la finalización del manual con el que he estado trabajando este agosto, debo reconocer que será necesaria una segunda lectura y, sobre todo, una sistematización de aquellos aspectos lingüístico-comunicativos requisito indispensable para sobrevivir hasta que no disponga de un tutor que controle mi aprendizaje. Este es el objetivo que me marco para las siguientes semanas: llevar a cabo un trabajo de selección de expresiones determinadas por un contexto comunicativo concreto, un trabajo más nocional que otra cosa, pero que a estas alturas creo que puede ser beneficioso para la supervivencia de quien escribe y tiene la necesidad de tomar café, comprar un billete de autobús o pedir turno en la pescadería, aunque esto último creo que no se estila mucho, ¿verdad?

jueves, 20 de agosto de 2009

Divagaciones desde el otro lado (II)

Unas líneas más para continuar con la reflexión, mínima la verdad -el calor del verano seca las neuronas- sobre el proceso de aprendizaje que estoy llevando a cabo:

A lo largo de estos días de aprendizaje las sensaciones que he podido tener han sido bastante ambiguas. Por un lado, constantemente me ha dado la sensación de no retener aspectos tales como léxico trabajado o determinadas formas verbales y nominales. Está claro que la gramática se debe tener muy en cuenta para llevar a cabo una práctica de la lengua de la manera más correcta posible, por lo que, de la manera como estoy llevando a cabo mi aprendizaje, me da la sensación de que debo realizar actividades prácticas más habitualmente, sobre todo para fijar los parámetros morfológicos de la lengua de aprendizaje. En cuanto a la relación entre comunicación y aprendizaje, la verdad es que brilla por su ausencia. El hecho de estudiar por cuenta propia y no tener nadie con quien poder practicar, ni oralmente ni por escrito hace imposible vislumbrar cualquier atisbo de valor pragmático de la lengua.

Según lo dicho, hace falta un trabajo de producción lingüística a partir de ahora en el que, aunque se tenga que hacer una autocorrección que pueda ser susceptible de errores; sin embargo, toda práctica siempre será buena, aunque tenga ningún tipo de valor comunicativo algo dudoso. Una opción que puede ser válida para llevar a cabo un aprendizaje más efectivo podría ser que yo mismo me preparara actividades o, incluso, tareas con la idea de utilizar la lengua. Ya veremos.

Ciertas dudas acarrean un malestar evidente por la forma con la cual se está aprendiendo la lengua en cuestión, pero, hasta la llegada a la situación de inmersión, lamentablemente no se puede cambiar esta situación. En dicho momento se deberá evaluar la posibilidad de llevar a cabo un aprendizaje con unas determinadas características –en grupo en una escuela, con un profesor privado, etc.- y contrarrestar este aprendizaje con el hecho de vivir en una inmersión más o menos real.

jueves, 13 de agosto de 2009

Divagaciones desde el otro lado (I)

Tras unas semanas trabajando con el manual de Teach yourself dedicado a la lengua polaca y habiendo llegado al ecuador de las veinte unidades didácticas que proponen, es un momento más que adecuado para llevar a cabo una ligera reflexión sobre el aprendizaje o, al menos, su intento, que ha supuesto. Esta entrada no pretende ser un trabajo exhaustivo de análisis del material que tenemos entre manos, sino, simplemente, un pequeño esbozo de diversas apreciaciones que me han ido surgiendo a lo largo de estas semanas de estudio. En primer lugar, atenderemos a un análisis del material utilizado en función de la estructura del manual. además, pese a que no ha existido ninguna formalidad que atestigüe la adquisición de la lengua, sí que en la mente de quien escribe se pueden escudriñar cuáles han sido los aspectos lingüísticos, tanto funcionales como gramaticales o comunicativos, que se han podido consolidar en la parte mental destinada a la lengua polaca.

Este análisis se efectuará en dos partes claramente diferenciadas: en primer lugar, se expondrán los aspectos estructurales implicados en el material y el enfoque a los que se ven sometidos, teniendo en cuenta la complejidad de la lengua en sus vertientes formales y de uso. La estructura de la unidad didáctica tendrá una gran importancia al respecto.

Con más de intuición y de sensaciones que no con una más que recomendable bibliografía, el segundo apartado de este documento se centrará en la figura del alumno. El hecho de aprender solo delante del ordenador –todas las actividades se realizan en formato Word- junto al manual y a un diccionario de consulta permite reflexionar largamente sobre la eficacia del método, del manual con respecto a la adquisición de la lengua meta y, sobre todo, sobre la efectividad que supone el hecho de estudiar por cuenta propia una idioma extranjero.

Este artículo no pretende ser un documento basado en una metódica investigación que incluya los parámetros utilizados para esta clase de textos, sino más bien pretende ser un pequeño hueco en el que la reflexión personal de quien escribe estas líneas prepondere sobre aspectos que, a buen seguro, tienen una amplia bibliografía en sus espaldas y que, afortunadamente, no son nada desdeñables. Sin embargo, no es este el objetivo de este escrito. En todo caso, esta podría ser una más que válida vía de desarrollo de este trabajo de aprendizaje; quien sabe qué nos deparará el futuro hacia el que nos encaminamos.


Análisis del material: Teach yourself polish.

Tal y como se comentaba en una entrada anterior, las unidades didácticas de Teach yourself polish tienen una estructura bastante definida. En primer lugar se presentan una serie de diálogos que incluyen los aspectos lingüísticos que se tratan en la unidad didáctica (en adelante, UD) y que nos sirven para contextualizar la misma, ya que se sitúan en un ambiente funcional. Las conversaciones de las diferentes UD siempre están ligadas por los personajes que participan en ella, principalmente Sally, una turista que va a pasar una temporada a Polonia, y James, un joven estudiante de una escuela de polaco como lengua extranjera en Varsovia.

Normalmente aparecen dos o tres diálogos por UD, con la traducción de las palabras nuevas que no han aparecido anteriormente; estos, que ocupan el grueso del CD que se incorpora al manual, no tienen un sonido ambiente de fondo y están claramente realizados sin la intención de pretender asemejarse a una conversación real. Además, se debe constatar que no se realiza ninguna actividad con ellos, solamente cumplen con una función introductoria de la UD, por lo cual es bastante fácil leerlos mientras se escuchan sin prestar mucha atención a los diálogos, ya que, prácticamente el único trabajo que se realiza es el de corroborar aspectos fonéticos en relación al texto. Sion duda, este es uno de los mayores pufos de libro: pretende ser un manual con conversación y no se trabaja para nada ni la conversación –lógico, al ser autoaprendizaje y al estudiar por cuenta de quien adquiere el producto, sin ninguna relación con hablantes de la lengua meta, sean nativos, sean aprendientes- la las habilidades receptoras tales como puede ser la comprensión auditiva. Craso error.

Tras los diálogos, sigue el apartado de modelos lingüísticos –language patterns en el original. Tal cajón de sastre, en este bloque se aúnan todas las explicaciones lingüísticas subyacentes en los diálogos anteriores, con recomendaciones de carácter cultural, que, a decir verdad, escasean un tanto. El tratamiento de los aspectos lingüísticos no diferencia uso de gramática, algo que se echa en falta a veces. Uno de los grandes problemas que comporta es el hecho de que no haya ninguna actividad posterior a las explicaciones de cada uno de los aspectos que se tratan, sino que los ejercicios se reúnen en un apartado posterior previo a un apartado final en el que se resume qué cosas sabemos hacer a partir de ahora con la lengua y cómo. Esta característica comporta que constantemente se tenga que volver hacia atrás en el momento de realización de las actividades.

Otro aspecto destacable del apartado dedicado a los modelos lingüísticos es su poca sistematicidad. El hecho de que se base más en cuestiones funcionales que no en cuestiones gramaticales clásicas –morfología verbal, morfología nominal, etc.- hace que no se puedan establecer patrones de funcionamiento de los sistemas en cuanto a su morfología, aspecto que es muy importante en una lengua con declinación como es el polaco. Se dan diversas pinceladas al funcionamiento de los diferentes casos, siempre en función del contexto comunicativo establecido con la UD, pero queda descompensado y, la verdad, se debería recurrir a una sistematización por parte del estudiante en la que se recojan todos los casos que se van introduciendo. Por ejemplo, al hablar de cómo hablar de la visita a un lugar, se establece un uso concreto del locativo –delante de la preposición w-, pero aquí se queda. Está claro que se establece la lógica metodológica según la cual la gramática debe estar integrada en la UD en función del uso comunicativo que se desprende de ella, pero tal complejidad gramatical de la lengua meta debería proponerse más sistemáticamente y, sobre todo, con una práctica más exhaustiva.

Este último comentario nos lleva a hablar del apartado de los ejercicios. Normalmente estos no pasan de ocho o nueve actividades entre las que destacan actividades de relacionar preguntas con sus respuestas, traducir al inglés o viceversa o responder a una serie de preguntas, comunicativamente relacionadas con los aspectos vistos en el apartado anterior. Esta estructura conlleva algún problema en la elaboración de las actividades, ya que al estar los modelos lingüísticos expuestos uno tras otro de manera consecutiva, la metodología de trabajo consiste en ir leyendo las explicaciones –en inglés- dando una ojeada a los ejemplos propuestos, claramente sin una voluntad sistematizadora. Cuando llegamos a las actividades finales, ya no nos acordamos de la mitad, por lo que se tiene que estar constantemente volviendo al apartado anterior. Además, en las actividades se introduce siempre mucho vocabulario nuevo, factor común a todas las UD. Se repiten pocas palabras de las UD anteriores, al menos, esta es la sensación que se percibe. Esto, junto al hecho de que no se practiquen las habilidades productivas de la lengua, perjudica el aprendizaje, como se comentará más adelante. Pero volviendo a los ejercicios, cabe destacar que muchas respuestas o están en los ejemplos de los modelos lingüísticos vistos –que no estudiados- o difieren enormemente, por lo que la sensación de frustración es un tanto amarga. Además, el hecho de que no se hayan sistematizado las declinaciones –que, es necesario decirlo, comportan un sinfín de irregularidades o no parece que haya un patrón establecido- hace que no se puedan realizar algunas actividades, sobre todo las de completar la frase con la forma correcta o la palabra adecuada, de manera satisfactoria, ya que nunca se acierta con la terminación correcta. Sin embargo, este hecho no debería ser tan preocupante como le hecho de no conocer la palabra y estar constantemente utilizando el diccionario para completar los ejercicios.

Otro aspecto que se echa de menos en cuanto a la tipología de actividades a realizar es la ausencia total de actividades que desarrollen y potencien las habilidades lingüísticas. Ciertamente, hay algunas que son incompatibles con un material que está pensado para un tipo de alumno solitario, tal como la conversación; además, la ausencia de un profesor hace bastante inviable las tareas de expresión escrita; sin embargo, teniendo una serie de conversaciones, sean como sean, en un CD no estaría de más que hubiera alguna actividad de comprensión auditiva, incluso de comprensión escrita tipológicamente similares a las que se proponen en los DELE.

La velocidad a la que avanza la presentación de recursos lingüísticos, es exorbitante y difícil de digerir. Hay que pensar que la dedicación que uno le pone al aprendizaje de la lengua polaca es de, más o menos, tres o cuatro horas por unidad didáctica, ya que las actividades precisan de mucho tiempo dado que no están adquiridos los valores semánticos de los términos. Además, el hecho de que la morfología verbal presente una forma perfectiva y otra imperfectiva de cada verbo y que solo se encuentre la segunda forma en el diccionario, hace que la búsqueda de los significados sea todavía más lenta. En relación con esto, hay que destacar que en diez unidades didácticas la gramática presentada es, a mi modo de ver, excesiva. Presentes, futuros, pasados, condicionales; toda la gramática verbal del polaco, que no es poca, en diez unidades didácticas; hay que alegar a favor del material que el fundamento es comunicativo y que, desde su punto de vista, la gramática debe estar integrada en la UD y que no se debe explicitar (aspecto sobre el cual se podía discutir mucho), por lo que lo que se debe aprender es aquella determinada estructura en aquel determinado contexto, pero solo hace falta que el contexto varíe mínimamente como para despistarnos y hacernos decir algo que no toca, que no es.

Es difícil realizar en tan pocas páginas un curso de lengua como este. Está claro que debe entenderse como un material de apoyo que servirá como base para un desarrollo competencial adecuado en el momento en que la inmersión lingüística aparezca. También hay que justificar está progresión tan ávida en el hecho de que no se puede editar un manual de autoaprendizaje de cuatro volúmenes a todo color, dado que, me da la sensación, no lo compraría nadie. Por lo tanto, hay que conformarse con lo que hay a falta de conocer otros materiales que podrían ser mejores o peores, pero que no mediatizarían en el fondo el aprendizaje, ya que hay factores que, a nuestro entender, pueden tener un valor más importante en el hecho de aprender una lengua; estos factores residen en el interior del alumno.

lunes, 3 de agosto de 2009

lecciones de pronunciación polaca



Mi agosto de aprendizaje de la lengua polaca me llevó, el otro día, a encontrar el otro día una serie de vídeos en youtube cuyo objetivo es dar al internauta la oportunidad de conocer el alfabeto polaco y su pronunciación. La colección se compone de 45 vídeos, cada uno dedicado a un sonido de esta lengua eslava, en los cuales se reproducen 17 palabras que incluyen la pronunciación del sonido determinado; cada reproducción tiene una duración de un minuto aproximadamente.

magauchsein, miembro de la comunidad solarnet nos comenta que es un mito que la lengua polaca sea difícil de aprender. No obstante, por el hecho de tener una fonética ciertamente más compleja que otras lenguas, como la española, sin ir más lejos, puede llevar a pensar al estudiante primerizo que el idioma polaco es díficil de aprender; desde mi punto de vista, su dificultad no radicará en la diferenciación que pueda tener con la lengua materna de uno mismo, sino en cómo practicarla y utilizarla, puesto que, así, y con una gran dosis de voluntad, fe y ganas de hablarla, uno puede llegar a dominar este idioma tanto como pretenda.

Esta serie de vídeos están concebidos para que sean una primera introducción a la lengua polaca y, como comenta el mismo autor, "it should help to understand how Polish should be pronounced as well as to learn some first Polish words", aunque, como se comentará a continuación, el hecho de conocer una serie de palabras puede entenderse como secundario.

Como decimos, las 45 unidades que componen esta guía de pronunciación de la lengua polaca son un material que podemos aprovechar para conocer, a partir de varios ejemplos, la pronunciación de todos y cada uno de los sonidos del polaco, una lengua con nueve vocales (a, e, i, y, o, ó, u, ą, ę), las siete primeras simples y las dos últimas nasales; y veintiocho sonidos consonánticos. Sin embargo, como se puede comprobar si sumamos las cifras que se acaban de proporcionar, el número de vídeos no se corresponde con el número de sonidos de la lengua, ya que se incorporan grupos de signos gráficos que comparten un mismo sonido con otras grafías, es el caso de ń -nasal palatal- y ni en el cual la vocal palataliza la consonante estableciendo el mismo sonido que la grafía anterior.

Así pues, el trabajo que se ha llevado a cabo con los vídeos se ha estructurado de la siguiente manera:

- Un primer pase en el que se ven las palabras y se repite la pronunciación que se estas se da.

- Un segundo pase en el que, sin ver el vídeo, solo escuchándolo, se intenta escribir el máximo de palabras (si se hace en formato word, se debe tener configurado el teclado).

- Un tercer pase, en el que se intenta completar la escritura de las 17 palabras correspondientes que ya se han empezado a escribir en el pase anterior.

- Finalmente, un visionado para corregir la escritura de cada vocablo en el que se vuelve a repetir su pronunciación, esta vez repetición con anterioridad a que se diga en el vídeo.

Toda esta actividad se puede complementar con la búsqueda del significado de cada término. Como se puede comprobar, el objetivo se esta tarea es familiarizarse con los sonidos de la lengua polaca y acercarse a sus corredpondencias gráficas. Está claro que se deberá realizar un refuerzo con aquellos que presenten más dificultad, por lo que no está de más repetir la operación en algún que otro caso.

El procedimiento, un tanto pesado si uno no está acostumbrado a escribir con una serie de grafías -ą, ę, ż, ł, ź, ś, ć-, puede ser beneficioso por, como se ha comentado anteriormente, para establecer un primer contacto con la fonética y la escritura del polaco, aunque, por supuesto, se acepta cualquier sugerencia para poder mejorar esta actividad o, incluso, para diseñarla como práctica de clase, trasladada a cualquier lengua que se enseñe en el aula (léase español).

jueves, 23 de julio de 2009

el material inicial

Análisis del manual de autoaprendizaje Teach yourself, Londres, Hodder Education, 2008 (1ª ed. 1997); un libro más dos CDrom; 34,20€. Lenguas: inglés y, claro está, polaco.

Antes que nada, hay que destacar que la colección Teach yourself parece ser una de las de más éxito en Inglaterra para el autoaprendizaje de idiomas, ya que su colección abarca más de 500 materias, entre las que destacan lenguas tales como el urdu, el bhasa indonesia, el estonio, entre otras (estos títulos son los que puedo recordar haber visto en la tienda).

A primera vista llama su atención el formato de la caja: plástico duro tamaño VHS, tal cual aquellas cuatro típicas cintas de cassette de la colección de Plantea Agostini para aprender inglés. Vaya, que es muy grande, pero adecuada por el tipo de material que lleva dentro.

Abrimos la caja y nos encontramos con un libro y dos CDs de audio; atención, no interactivos .

A falta de escuchar los CDs, cosa que se hará a medida que se vayan realizando los ejercicios, en esta entrada nos vamos a centrar en el manual, ya que es sorprendente, al menos para mis ojos, acostumbrados a un cierto tipo de manuales. Lo primero que se destaca es que es completamente en blanco y negro, sin ningún tipo de fotografía o dibujo que haga de referencia a cualquier cosa que se trate allí. Está claro que el formato tiene que ver mucho con este aspecto, ya que parece más un libro de bolsillo que no un manual de lenguas extranjeras.

Está formado por veinte unidades, cada una de las cuales tiene una estructura similar. A partir de una serie de diálogos que nos llevan a una situación comunicativa, se trabajan una serie de contenidos nocional-funcionales. Las situaciones tienen un carácter muy marcado, ya que parece que el manual está pensado para gente que quiera aprender polaco en condición de turista: solo hay que observar el título de la primera unidad jestem na wakacjach, es decir, estoy de vacaciones. Los diálogos de esta primera unidad nos muestran la llegada de una chica, inglesa, al aeropouerto. Tras cada uno de los diálogos hay un apartado en el que se traducen las palabras y expresiones que se han utilizado. Tras esta presentación de las situaciones comunicativas, se entra en un apartado en el que aparece una reflexión sobre aspectos lingüísticos y/o gramaticales: en esta primera unidad de reflexiona sobre el uso de czy?, interrogativo para preguntas directas, tak , 'sí' y nie, 'no'. POr otro lado, se ofrece una breve explicación, siemore en inglés, sobre cómo decir 'tú' -a la postre, diferencia entre masculino y femenino- y, posteriormente expresiones básicas de cortesía, tales como Dzien´ dobry, 'buenos días' o prosze, 'gracias' entre otros usos que explica.

El tercer apartado está dedicado a la reflexión lingüística y gramatical, en este caso, la primera unidad nos remite a los finales de palabra (terminación en e cerilla --> primera persona del singular, igual que la terminación en eme, en otros verbos), al género -existencia de masculino y femenino- y, por último a la ausencia de artículo en la lengua objeto de aprendizaje. Las explicaciones siempre son en inglés.

Algunos ejercicios prácticos pretenden poner a prueba los conocimientos adquiridos tras la lectura y estudio de los apartados anteriores. Las soluciones, a los que son de respuesta cerrada, se ofrecen al final del manual, en un intento de brindar una autocorrección.

La unidad didáctica finaliza con un resumen de la unidad centrado en el uso de la lengua para realizar y mantener un primer contacto interaccional con otras personas: cómo dar las gracias, presentarse mínimamente, pedir ayuda de manera muy básica, etc.

Ahora solo me falta empezar a estudiar, aunque me da la sensación de que aprender una lengua por tu cuenta, siguiendo esta metodología de trabajo, puede ser empresa complicada. Hay una razón fundamental para pensarlo: el aprendizaje de una lengua se tiene que demostrar a paretir de la práctica y, por lo tanto, del uso de la legnua meta. No podemos decir que estamos estudiando polaco sin utilizarlo. Podemos decir que estamos estudiando gramática polaca, léxico polaco, pero nunca la lengua en sí, ya que la lengua es una herramienta de comunicación, fundamentada en la transacción informativa y en el mantenimiento de interacciones sociales con otras personas. Por consiguiente, hasta que no ponga en práctica estos conocimientos que, con este manual, pueda adquirir, no podré decir que estoy teniendo una
habilidad lingüística comunicativa. Ahora bien, ¿qué utilidad tiene el hecho de que una persona, por su cuenta, pretenda acercarse a una lengua objeto de aprendizaje de esta manera? Intentaremos responder a esta pregunta en posteriores entradas.

iniciación al aprendizaje de la lengua polaca

Tras la designación de quien escribe estas líneas para llevar a cabo las funciones de lector de español en la Universidad Marie Curie-Skolodowkiej de Lublin, ciudad polaca sita a unos 160 kms. al sudeste de Varsovia, se ha convertido en imperativo categórico experimentar en mis propias carnes qué significa el aprendizaje de una lengua extranjera, en este caso la lengua del país que me acogerá, como mínimo el curso que viene. Esta experiencia la quiero compartir con todo aquel que quiera atender a la lectura de este blog, a la espera de que sea un espacio interersante para la reflexión sobre cómo se puede llegar a adquirir una lengua no nativa. Un espacio en el que espero que sea lo más provechosa posible, no solo desde el punto de vista personal, el aprendizaje de una lengua que espero utilizar a partir de septiembre en su justa medida, sino también desde un punto de vista más profesional, ya que puede ser una buena oportunidad de reflexionar sobre todos aquellos aspectos, constructos, hipótesis y teorías que nadan en los océanos de la Adquisición de Segundas Lenguas (ASL) y que han servido de base para la elaboración de las metodologías al uso en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Con la etiqueta "desde el otro lado" pretenderé exponer la experimentación de aprender una lengua extranjera, las vivencias y las reflexiones sobre él aprendizaje de una lengua, el polaco, a todas luces interesante.

Ya hay ganas de empezar. Ya hay ganas de abrir el manual de autoaprendizaje -con dos CDrom- que anteayer me compré- y de empezar a pensar -porque todavía a utilizar es algo prematuro- en esta lengua eslava.